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El trabajo de buscar empleo

In historias humanas on agosto 24, 2010 at 7:33 am

Cada vez que termina un curso académico, multitud de jóvenes se lanzan al mercado laboral a la búsqueda del primer empleo. Si esta tarea siempre ha resultado dura, ahora puede ser aún más difícil debido al momento económico que atravesamos. De hecho, según los datos difundidos por el INE a partir de la Encuesta de Población Activa de 2009, la mitad de los jóvenes de entre 16 y 34 años tuvo que esperar al menos un año para encontrar empleo una vez que acabaron su formación académica.

Ángela Gilabert tiene 27 años y hace ya varios meses acabó la carrera de Periodismo. También estudió Biblioteconomía y Documentación y se considera una experta en esto de buscar empleo: «Durante la carrera intenté compaginar estudios con prácticas, así que siempre he estado buscando trabajo. Ahora con la carrera terminada, intento centrarme en conseguir trabajo, pero es prácticamente imposible. En este momento estoy de becaria en una empresa cobrando 300 euros», explica abatida.

Exceso de demanda

Son muchos los que se preguntan a qué se debe este retardo a la hora de encontrar trabajo. Para algunos especialistas, es obvio. «Existe una razón objetiva: hay una menor oferta. Junto a esto la escasa disponibilidad a la movilidad o el excesivo apoyo de la familia que podría desincentivar la búsqueda de empleo de los jóvenes», explica José M. Peiró, investigador del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas y catedrático de Psicología Social de la Universidad de Valencia. «El mercado laboral sufre un exceso de demandantes de empleo. Las empresas optan por aquellos con mayor formación y experiencia y esto, va en detrimento de los jóvenes», añade Eva Basanta, directora de oficina de la empresa de recursos humanos Randstad.

Una experiencia esencial

El primer trabajo siempre es especial. Una de las etapas más importantes de la trayectoria vital. Es el cambio de la vida de estudiante a la vida de trabajador. Un momento que preocupa especialmente a los jóvenes porque significa la posibilidad de pasar a tener una independencia. De ahí su importancia. Su correcta búsqueda puede ser un factor esencial para el desarrollo profesional de los jóvenes. «Estoy muy desanimada, ayer mismo hablaba con unas amigas del problema de la vivienda, pero es que ni nos lo planteamos porque para nosotras es imposible incluso alquilar una habitación en un piso compartido. ¿Cómo vamos a preocuparnos por eso si ni tenemos la posibilidad de ser mileruristas?», comenta Ángela con preocupación.

No obstante, las dificultades y obstáculos a la hora de encontrar empleo están llevando a los jóvenes a aceptar trabajos que quizás no son los más adecuados para su correcta formación laboral. «He realizado trabajos de azafata y de “transfer”, es una forma de ir sacando dinero a la espera de encontrar algo de lo que he estudiado y no sentirme como un parásito en casa», explica Ángela. Un actitud que parece ser muy común. «La crisis y la imagen de los jóvenes en la comunicación social puede estar cambiando las exigencias y las expectativas de los jóvenes que adaptan a la realidad», cerciora José M. Peiró. Aunque también influye la situación familiar y la presión que se tiene para encontrar trabajo. «En las familias donde la crisis se ha cebado más, los jóvenes no tienen más remedio que aceptar cualquier trabajo. Pero si no existe una verdadera necesidad, el joven normalmente no aceptará trabajos que no estén a su nivel académico», explica Marta Guerri Pons, psicóloga. Aunque para Eva Basanta, esto es solo al principio: «En primer lugar buscan empleos relacionados con su formación pero si no lo consiguen están dispuestos a trabajar de forma temporal en otro sector, con tal de mejorar su currículum o de insertarse en el mercado laboral».

Uno de los factores paradójicos es que sin embargo, los jóvenes de hoy están cada vez mejor formados. Como el caso de Ángela que tiene dos carreras, habla dos idiomas y ha realizado prácticas en numerosas empresas. «El nivel de estudios es cada vez más superior. Además, al ser difícil incorporarse en el mercado laboral, los jóvenes abogan por continuar estudiando durante más tiempo», asevera Marta Guerri. «Nuestros jóvenes demuestran en el día a día una mentalidad abierta a la formación permanente», añade Ana Bermúdez, directora del Instituto Aragonés de Empleo. Algo que, como explica Eva Basante, puede provocar «sobreeducación» en muchos casos porque están más formados de lo que el puesto requiere. Sin embargo, para Enric Rigau, Presidente Ejecutivo del Instituto DEP, la formación «es en todo momento un valor añadido a la hora de encontrar o mantener un empleo».

No basta con más estudios

Una mayor formación no se traduce en un éxito laboral. Así lo explica José M. Peiro: «Estar preparado para un trabajo es más que poseer educación formal. Los trabajos requieren cada vez más habilidades, como la inteligencia social o la inteligencia emocional. En este aspecto no queda tan claro que los jóvenes estén cada vez más preparados. También son importantes las actitudes como el esfuerzo, la disciplina, la persistencia o la iniciativa».

Y es que como explican los responsables del portal Universia, las empresas desarrollan niveles de exigencia cada vez más altos y se ha pasado de valorar ciertas competencias técnicas y personales a considerarlos como requisitos indispensables.

Son muchos los factores que pueden ayudar a los jóvenes a realizar una buena búsqueda de empleo y a presentarse ante las empresas como los mejores candidatos. De hecho, muchas universidades ofrecen cursos como «Estrategias para la búsqueda de empleo» de la Universidad de Castilla la Mancha o «Contratos de trabajo e incorporación a la empresa» de la Universidad Carlos III. Además, tienen servicios de orientación y planificación profesional.

Ser el mejor candidato

Desde Universia aconsejan ser conscientes de las capacidades y competencias de cada uno y no brindarse a un solo tipo de oferta sino considerar cualquier oportunidad de trabajo como un modo de adquirir conocimientos, experiencia personal.

Para José M. Peiró lo esencial es «la planificación estratégica»: «Lo primero que debe hacer es clarificar qué quiere y por qué puede ser útil para ese trabajo. También debe analizar sus expectativas y en tercer lugar debe informarse de los procesos de búsqueda de empleo. Son muy importantes las redes sociales».

Por su parte Eva Basanta aconseja ser muy perseverante: «Se debe ser muy activo en la búsqueda y no desanimarse, ya que en momentos como los actuales es difícil predecir cuánto se tardará. Ante la falta de experiencia hay que potenciar la formación relacionada con el puesto».

Neus Bosch, licenciada en Psicopedagogía y orientadora en Educaweb.com resume la búsqueda de empleo en 5 puntos: «Definir la ocupación que quiero realizar, localizar ofertas, contactar con las ofertas a través del currículum o las cartas de presentación, entrar en el proceso de selección y prestar atención a los contratos de trabajo».

Lo que queda claro es que son muchos los procesos y las formas de buscar trabajo. Aunque, sea como sea, el inicio suele ser doloroso.

Por Andrea Sánchez Mata en ABC

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