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“Ninguna máquina podría hacer mi trabajo”

In historias humanas, vídeos humanos on agosto 3, 2010 at 6:46 am

Puerta del  Sol, hora punta. En la boca de Metro cercana a la calle Carretas ha quedado Marta con sus amigos. Llega pronto y mientras espera, observa los taxis que pasan, la gente que va y viene, mira la fuente y se fija de pronto en la boca del Metro, bastante distinta a la que está en su barrio, Las Suertes.

Ésta lleva otro tipo de adornos y piensa que le da un aspecto muy bonito, como de otra época. Se pregunta por qué en su zona no serán los mismos, “si total, debe costar lo mismo”.

Sin embargo, lo que no sabe Marta es que ha costado que un hombre se pasase el día en una fragua fundiendo diferentes trozos de hierro, golpeándolos una y otra vez, dándoles forma y uniéndolos estéticamente para crear unas volutas de forja que han terminado en la boca del Metro.

Feliciano de la Torre es responsable de este trabajo. Es forjador y lleva desde 1965 en la profesión.  Aprendió  “practicando y practicando” en un taller donde le enseñaron el oficio y hoy es uno de los pocos que se dedican a él en Madrid, ya que, según él mismo dice, los que quedan “no llegarán a la decena”. “Antes había dos o tres en cada pueblo, pero ahora cada día hay menos, ya que es trabajoso y no está bien pagado”.

Adornos para el Metro de Madrid, candelabros y sagrarios para las iglesias, atriles,  verjas, cabeceros, araos, faroles, herrajes y diversos objetos para el baño, entre muchos otros, salen cada día de la forja que Feliciano tiene junto a Mariano López, su socio.

Decadencia de una de las profesiones más antiguas

Ya en el siglo XXI, muy lejos queda la época del pequeño carpintero, el herrero, el panadero del pueblo. El oficio de forjador -o herrero- es uno de los más antiguos de la historia y aparecía ya en la mitología griega y romana, incluso el poeta romano Ovidio lo citaba en su libro ‘Las Metamorfosis‘.

Vulcano era el nombre que recibía el dios del fuego y los metales para los primeros romanos. Su trabajo consistía en crear armas y armaduras para otros dioses y héroes, y convocaba a este elemento de la naturaleza también si era necesario. Hefesto era su nombre correspondiente en la mitología griega.

El herrero ha tenido especial relevancia también en el mundo del arte. Inspirado por su componente mitológico, por la magia del fuego o por la propia esencia de esa profesión, Velázquez creó uno de sus cuadros más famosos, ‘La fragua de Vulcano’. En él representó el momento en que el dios de los metales recibe la visita de Apolo mientras trabaja en su fragua, y la obra está actualmente en el Museo del Prado.

Hoy en día, lejos de la mitología y de la pintura clásica, Feliciano de la Torre sigue con el oficio, dándole al yunque, haciendo pieza a pieza adornos como los de las bocas del Metro que contempla Marta.

Orgulloso de que todo el mundo pueda ver su trabajo siente que “va dejando obras”. Consciente de que ninguna máquina podrá reemplazar su trabajo porque “perdería todo su componente artesanal” siente cierta tristeza. Sabe que trabaja en un oficio histórico con un futuro en el aire.

Por Ylenia Álvarez y David G. Tesouro en Lainformación

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