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Diciendo adiós con mi cámara

In Fotografías humanas, historias humanas on junio 7, 2010 at 2:00 pm

En diciembre de 2008, Briony Campbell supo que su padre, David, padecía un cáncer de páncreas terminal. Entonces tomó una decisión que marcaría la relación de ambos en los últimos días de su vida: fotografiar su despedida.

Sus imágenes -que ahora pueden verse por primera vez en un medio en español- son la historia de un adiós, el retrato de una relación entre padre e hija en los momentos más intensos del final. Éste es el resultado de su trabajo: ‘The Dad Project’.

Briony pasó algún tiempo debatiéndose entre el deseo de acompañar con la cámara la despedida y sus dudas como hija. Fueron meses de indecisión en los que empezó a disparar tímidamente, a hacer fotos “que me alegrasen en los días tristes”. Como ella misma confiesa en su página web, “aún no me atrevía a girar la cámara hacia mi padre, pero ya empezaba a insinuar la historia real”.

Estas manchas de batido marcaron un punto crucial. “Aunque tenía la cámara al cuello cuando mi padre flaqueó y el batido se derramó, fui incapaz de fotografiarlo. Me hubiese sentido mal”. Después de limpiar los restos, y pese a las dudas, Briony decidió seguir adelante. “El hecho de que hubiese cosas que no podría fotografiar también formaba parte de esta historia. Y eso me hizo sentirme más cómoda”.

El proyecto (The Dad Project) se convirtió para ambos en un motivo de unión, en un objetivo común. “Incluso en los días en que estaba más débil, y apenas podía mantener una conversación, yo le hacía una foto e intercambiábamos algo mutuamente. Había algún tipo de productividad en aquello, y todo el mundo podía sentir su optimismo”.

En esos meses, incluso una salida al jardín se convertía en un gran acontecimiento. Para entonces, el proyecto ya se había convertido en una prioridad absoluta para Briony, y confiesa que veía los otros encargos profesionales con las ‘gafas de la despedida’, y cualquier cosa le resultaba trivial. “Cuanto más implicada estaba con mi padre, más fuerte me sentía”.

“Parece usted un buen tipo, David”, le dijo el conductor de la ambulancia que le trasladaba al hospital. “Muchas gracias Alan, lo intento”. “Sólo puedo decirle que siga intentándolo”, le respondió aquel hombre. El obituario que el diario ‘The Guardian’ publicó de Campbell destacaba su papel como pionero de la terapia familiar en el Reino Unido.

En los 20 meses que David sobrevivió al cáncer no perdió el optimismo, al menos de cara a los demás. Sin embargo, apenas unos días antes de morir, David rompió a llorar cuando confesó el temor que sentía. No tanto temor a la muerte, como a no saber qué ocurriría a su alrededor, o cómo se las apañaría sin él su familia.

“Mi madre no parecía molesta por la palidez de su piel”, explica la joven británica. “¿No tiene unas manos bonitas? Siempre me han encantado sus manos”.

Cuando David dejó vacía su cama de hospital instalada en casa para ir al hospicio, Briony ocupó su lugar, “aunque a todo el mundo le sorprendía que yo quisiese dormir allí”.

En su última noche, David se despidió de su hija pidiéndole únicamente que pensase qué iba a fotografiar al día siguiente. Pero al día siguiente, sólo quedaba su silueta y yo sabía que él hubiese querido que la captase. Ésa fue su contribución inconsciente.

Por María Valerio en El Mundo

· Fotografías de Briony Campbell –> http://www.brionycampbell.com/

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