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Abogados de oficio, un turno sin descanso

In historias humanas on abril 29, 2010 at 9:14 am

234 abogados del Colegio de Pamplona prestan este servicio de justicia gratuita. En las 24 horas que dura su guardia, pasan de un caso a otro en cuestión de minutos. Así es una jornada con una de las letradas del turno de oficio de Pamplona.

La abogada Lourdes Pascual Tobes lleva hoy calzado plano. “Siempre que tengo guardia intento ponerme lo más cómoda posible”, razona. Y sólo hace falta acompañarle un rato por el Palacio de Justicia para comprenderlo: su mañana es un subir y bajar escaleras, sin terminar de asistir a un detenido por estafa, el busca le pita y le requiere para el caso del robo de una bicicleta, después un robo…

 Así es un día con el turno de oficio de los abogados, el servicio que cubre de forma gratuita la asistencia jurídica de las personas sin recursos económicos. Con la crisis, una prestación cada vez más demandada.

Lourdes tiene 43 años, uno menos que la media de edad de los 234 abogados del turno de oficio de Pamplona. Lleva 18 años de ejercicio de la profesión, 10 en San Sebastián y 8 en Pamplona, y como todos los que ejercen el turno de oficio, algo voluntario, también tiene su despacho privado. “Lo hago desde que me colegié y me gusta porque tienes un contacto muy directo con los problemas reales de la gente”, dice sobre este servicio, que se cobra a través del Gobierno de Navarra.

El día comienza para ella a las 9.30 horas. En la sala de togas del Palacio de Justicia, el compañero del turno anterior le espera para entregarle el busca y el relevo . Hasta dentro de 24 horas, todas las declaraciones de imputados con menos de 14.910 euros brutos ingresados en un año requerirán su presencia. También las de arrestados en Policía Foral y Guardia Civil. Otros compañeros se encargan de las demás comisarías y del resto de asuntos, como la violencia sobre la mujer, los juicios rápidos, los sociales… Así hasta 17 servicios distintos.

De daños a estafas

El busca le requiere en el Juzgado de Instrucción 4. Dentro de la oficina, entre las mesas de los funcionarios, Lourdes lee toda la documentación del caso antes de salir al pasillo para hablar con su cliente, al que todavía no conoce. “Una mujer puso una denuncia por unos daños en su coche. Al principio no sabía quién había sido pero ahora sí, y ha ampliado la demanda”, resume. La abogada vuelve a la primera página, busca el nombre del imputado y sale a preguntar. Un matrimonio que está sentado en un banco se levanta. La mujer le comenta que su marido tiene problemas con el alcohol, que no sabe si lo hizo o no, pero es probable porque ese día había bebido y alguien debía de haberle visto. Por eso mismo ya había entregado a la perjudicada 400 euros. “Me dijo que iba a retirar la denuncia”, concluye. “Pues no sólo no la ha retirado sino que la ha ampliado, y reclama 900”, advierte la letrada. Ante la incredulidad de la pareja, aconseja al marido que declare lo que le ha contado, que no se acordaba de nada, y les recomienda aportar informes médicos que acrediten su problema con la bebida. Y como el matrimonio reconoce que tiene ingresos superiores a los exigidos, Lourdes les explica que esa primera asistencia es gratuita, pero que si quieren seguir adelante con el proceso deberán contratar un abogado particular. Ellos se apuntan su teléfono.

Las primera declaración judiciales y policiales suelen tener más peso que las posteriores por su espontaneidad, porque se supone que puede estar menos preparadas que las restantes. Pero en el caso que le requiere en el juzgado de guardia, es tal la rotundidad con la que un fornido rumano defiende su inocencia que no es necesario aconsejarle. Esposado, y en perfecto español, explica a la abogada que no tiene nada que ver, que jamás ha abierto las cuentas bancarias que figuran a su nombre y en las que según las denuncias de dos juzgados catalanes se ingresó el dinero de una estafa. Al finalizar su declaración, Lourdes le aconseja buscarse un abogado de oficio en Cataluña para seguir el caso.

El busca suena a la tarde

A la abogada le acompaña durante la mañana Casandra Rodríguez San Pedro, estudiante de 4º de Derecho de la UPNA. Forma parte de sus prácticas. “Antes hemos estado con ése”, señala a un hombre que camina esposado entre dos agentes de la Policía Foral. “Estaba en rebeldía y le han detenido porque tenía muchas denuncias por conducir bebido y con el carné retirado. Y ahora que han conseguido detenerlo se va a pegar toda la mañana de un juzgado a otro …”, cuenta entretenida.

Los delitos de tráfico y los casos de violencia de género suponen casi la mitad de los servicios que requieren el servicio de los abogados de oficio. Le siguen muy de cerca los robos. Y el último caso de la mañana trata sobre un hurto. En las diligencias que lee antes de hablar con su cliente figuran los fotogramas de la cámara de seguridad de un centro comercial en los que se ve al detenido cómo introduce una bicicleta de 1.600 euros en el ascensor. En su declaración judicial, asegura a preguntas del funcionario que la bicicleta se encontraba en las escaleras, que no estaba a la venta y que se la llevó a casa en el coche. Cuando la policía se presentó en su casa, la devolvió. “Voluntariamente, ¿no?, le interrumpe la abogada . “Sí”, responde. “Deje constancia que devolvió la bicicleta de forma voluntaria”, subraya la letrada al funcionario.

A la una y media termina su obligación de permanecer en el Palacio de Justicia. Ha asistido a nueve personas en casi cuatro horas. Pero su busca sigue activo. Hasta las nueve y media de la mañana puede volver a pitar para asistir a detenidos en comisaría. De ahí que los días en que le toca el turno de oficio (una vez por trimestre en cada uno de los 15 servicios a los que está apuntada) vacía su agenda de citas particulares. “Suelen ser jornadas movidas, y con dos hijas de 5 y 9 años mucho más…”.

El busca le da la razón a las 17.45, cuando le pita para asistir a dos detenidos por drogas que se encuentra en las dependencias de la Policía Foral. “No parece gran cosa”, adelanta. A las 20.30 regresa a casa, con sus defendidos en libertad. Cada vez es menos habitual, pero en casos urgentes puede ser requerida madrugada. Hoy, a las 9.30 horas, entregará el busca a otro compañero, el turno de oficio nunca descansa.

Por Gabriel González, en diariodenavarra.es

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