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El último ‘sin techo’ de Times Square no se va

In historias humanas on marzo 30, 2010 at 10:28 am

Heavy, como se le conoce, parece ser la única persona que aún vive en las calles de Times Square - Michael Appleton

Siempre ha habido vagabundos durmiendo en Times Square, al igual que ha habido trabajadores sociales del ayuntamiento intentado persuadirles para que se fuesen de ahí.

En el pasado, a los sin techo se les ofrecía la entrada gratuita a uno de los albergues de la ciudad. Ahora, trabajadores para organizaciones sin ánimo de lucro les ayudan a instalarse en apartamento, permitiendo así una reducción más que drástica del número de vagabundos en Times Square.

Según sus cálculos, en 2005 había solo 55. En el verano pasado no se contaron más de siete.

Ahora sólo queda uno.

Se llama Heavy (duro), y ha vagado por las calles de Times Square durante décadas. Día tras día, Heavy rechaza amablemente el apartamento que le ofrecen, ya que, según él, su deber es proteger el barrio; no puede simplemente dejarlo, explican los trabajadores sociales.

Sin embargo, están decididos a convencerle. Él es el último vagabundo de Times Square.

“Simplemente tengo el presentimiento de que de repente todo cambiará,  y dirá: ‘Me encantaría tener una hogar'”, dijo Amie Pospisil, director asociado de la Comunidad de Common Ground, una organización sin ánimo de lucro. “Nunca descarto que pudiera suceder”.

Poco se sabe sobre Heavy, ni su nombre completo. Heavy es un apodo, una parte de su apellido, un hecho al que se rindió después de más de un año de visitas diarias por parte de los trabajadores. Heavy se negó a ser entrevistado.

Según los vecinos y los trabajadores sociales, Heavy es amable, un hombre tranquilo que no acosa a los transeúntes o les increpa de forma agresiva. Dicen que puede padecer alguna enfermedad mental, como muchos de los enfermos crónicos sin hogar. Un empleado en una tienda de Delicatessen en la Octava Avenida dijo que a menudo le da a Heavy unos pedazos de pan a la hora de comer. Los vecinos le dan café caliente, algunas monedas y ropa de abrigo en invierno.

“Es un encanto”, asegura una mujer de 82 años que se hace llamar Nanny y que se detuvo a hablar cerca de su casa en la calle 48, donde ha vivido durante 44 años. “Él me ve venir y dice:” Hola, mami ‘, y yo digo: “Hola, cariño.” Y le doy su cuarto de dólar y sigo con mis recados”.

La estimación anual más reciente del número de personas sin hogar durmiendo en las calles de Nueva York ha crecido, pero Times Square ha sido una excepción.

El número exacto de personas sin hogar en los alrededores de la zona en un día cualquiera puede variar según las peregrinaciones, la época del año e incluso del clima. Pero durante años, los trabajadores han hecho un serio seguimiento,  contando las personas que duermen allí cada noche, y están seguros de que saber quién está y quién no.

Heavy es el último miembro de lo que ellos llamaban los Siete de Times Square, el único resquicio de personas sin hogar que quedaba el pasado verano de las decenas que habían sido ‘rescatadas’ durante años. De los siete, tres hombres duermen regularmente en las escaleras de las iglesias.

Todos ellos han sido vagabundos durante mucho tiempo- una media de 17 años.
Uno a uno, desde septiembre a enero, los trabajadores han conseguido persuadirles para que acepten dejar la calle.

Todos excepto Heavy.

“Creo que es justo decir que les dimos a los siete la misma atención y pusimos en ellos el mismo empeño”, asegura Ms. Pospisil.“Pero Heavy sigue ahí”.

Los equipos con el tiempo han aprendido sus lugares preferidos y sus costumbres. Por un tiempor, Heavy ha estado acampando en la séptima avenida, hasta que un equipo de saneamiento del Ayuntamiento dispuso de sus pertenencias.

Después encontró un nuevo lugar cercano, debajo de la escalera de incendios de un teatro. Ahora se suele ver en la esquina de la calle 48 y Séptima Avenida, a una o dos manzanas del corazón de Times Square.

Durante el día, Heavy suele llevar un gorro de lana rojo, siempre bebiendo café y fumando un cigarrillo, sentado en una silla de fabricación casera sin alejarse de su maleta de color negro y rojo. Por la noche, los agentes le encuentran dentro de una fina caja de cartón, cerca de los andamios de un edificio en construcción.

Heavy estaba lejos de estar solo por las calles de Times Square en la década de 1990, cuando empezó a dormir allí con frecuencia sumergido en un pozo prostitución, delincuencia y de tráfico de drogas.

“Times Square ha sido siempre el catalizador de lo que está pasando en Nueva York, para bien o para mal, y cuando había una población sin hogar muy abundante, aquello implicaba una mayor percepción de que la ciudad de Nueva York había perdido el control de sus calles “, aseguraba Tim Tompkins, presidente de la Alianza de Times Square. “Creo que hubo un tiempo en el que la cuestión de la falta de vivienda fue como:  vamos a apretar el globo y saquémoslos de de ahí”.

Sin embargo, hubo un cambio en la estrategia. Los grupos sin ánimo de lucro comenzaron a compartir información sobre las personas sin hogar que estaban anclados en Times Square, sus nombres, edades, condiciones médicas y los problemas personales por los que terminaron sin hogar.

Los equipos de la calle de Common Ground y la Comunidad de Goddard Riverside Center, ambos sin ánimo de lucro y con contactos en la ciudad, comenzaron a mantener estrechos vínculos con la Alianza de Times Square y el Departamento de Policía. Más unidades de vivienda de apoyo y camas en albergues especializados se pusieron a disposición de los indigentes crónicos, como una alternativa a la intimidación y al a veces ingobernable sistema de albergues.

Cuanto más comercial, turístico y seguro se volvía Times Square fue haciéndose también menos cómodo para las personas sin hogar.

“Ya sea por casualidad o no, la verdad es que en los últimos 10 o 15 años, la limpieza de Times Square y el tráfico pueden haber sido un problema”, asegura Stephan Russo, el director ejecutivo del Centro Goddard Riverside. “Puede ser bastante desalentador para ellos”.

La zona sigue atrayendo a mendigos y unas cuantas personas con trastornos emocionales que a veces requieren de la atención de los empleados de seguridad de la Alianza de Times Square. Este mes,  tuvo que intervenir cuando un hombre comenzó a arrancar las flores de una maceta.

Los trabajadores sociales en Common Ground aseguran que no tienen la intención de presionar a Heavy para que abandone las calles. Pero Tim Marx, el director ejecutivo, dijo que los vecinos podrían estar alargando la situación dándole comida y ropa.

Common Ground está considerando colocar a uno de sus agentes con Heavy para que éste pase todo el día con él, controlando sus hábitos y movimientos, y para hablar con los vecinos sobre lo que es mejor para él.

Rosanne Haggerty, el presidente de Common Ground, asegura conocer a Heavy al menos desde 1990, cuando empezó a trabajar en la erradicación de los sin techo en Times Square. En aquellos días, había más de 70 personas durmiendo en la zona en una noche cualquiera.

“Él casi icónico”, dijo la Sra. Haggerty. “lo dejaría por un tiempo y después volvería, y algunos días encontraría incluso reconfortante estar bajo techo. Pero a la vez, no pierde esa fascinación por la vida en Times Square. ”

Por Julie Bosman en The New York Times

(Traducido por Interés Humano)

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