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“Los delincuentes tienen más derechos que las víctimas”

In historias humanas on enero 23, 2010 at 7:45 pm

La última vez que Antonio vio a su hija Marta estaba con Miguel Carcaño (su asesino confeso). Coincidieron en el portal. El padre subía de hacer la compra y la niña conversaba con “su amigo”. Se saludaron con cariño y su padre le preguntó dónde iba. “A Triana, papá”. Fijó la mirada a Carcaño, quien se debió dar por aludido y simplemente replicó: “Tranquilo, yo estoy de paso, ya me voy”. Para él y Eva, la madre de Marta, era un joven más un tanto extraño. No les gustaba que rondara a Marta, pero ella insistía en que sólo era su amigo. A ellos también les contaba mentiras. Como que iba a pasar las Navidades con su padre en Italia. Y ahora saben que nunca se fue. “Su padre vivió siempre en un pueblo chico de aquí, de Sevilla, y estaba inválido, no estaba muerto”, relata Antonio del Castillo en una entrevista con El Confidencial.

Antonio y Eva saben que su hija murió y lo único que claman es justicia para que alguien les devuelva su cuerpo. Por eso autorizaron que Alfonso Egea publicara Hay chicos malos. El caso de Marta del Castillo. Es una lucha más para que la muerte de su hija no quede olvidada con el cartel de “desaparecida”. Lo hacen por pura necesidad. Sólo quieren llorarla a solas y que se sepa la verdad de cómo falleció. Porque no es lo mismo pensar que una hija ha muerto de un golpe en la cabeza que después de abusar sexualmente de ella (como confesó Carcaño en la segunda de sus declaraciones).

Han sido tantas las teorías, las especulaciones y las hipótesis que planean sobre el caso Marta del Castillo que a sus padres no les entra en la cabeza cómo cinco chavales se han burlado de la Justicia como se les ha ido antojando. Hay mucha desconexión entre cinco versiones que se cruzan, las de los cinco implicados: Miguel Carcaño, su hermano Francisco Javier Delgado, su novia María García, Samuel Benítez y El Cuco, el único menor de edad.

Estos son, a juicio de la policía, quienes saben realmente cuál es el destino que sufrió la joven. “El cuerpo de Marta está en el Guadalquivir, junto al descampado del Charco de la Pava”. Mentira. Confesaron (en una segunda versión de sus declaraciones) que la ocultaron en el vertedero de Alcalá de Guadaira y 16 profesionales removieron 40.000 toneladas de residuos. Nada. Ni rastro de la joven. Fue Rocío, la adolescente de 15 años ex novia de Miguel, la que dio el tercer giro a la investigación. Carcaño le confesó que había tirado el cuerpo en una zanja detrás de su casa. Tampoco apareció allí Marta. Se han reído literalmente de la labor policial y los padres se preguntan cómo es posible que no se castigue la mentira. “Las leyes están obsoletas y, ahora mismo, los delincuentes tienen más derechos que las víctimas”.

Cuando el padre de Marta se cruzó en el juzgado con el hermano de Carcaño y su chica iban como aquellos que van una tarde al cine, como si la cosa no fuera con ellos. Antonio los miró, y ellos aguantaron la mirada, como insinuando a Antonio que iban a salir bien parados de toda esta historia. “Iban con la cabeza bien alta”. Carcaño, no. Siempre ha agachado la cabeza. No se le ha ocurrido levantarla nunca. Por lo menos, delante de los padres de Marta.

Antonio y Eva se sienten consolados porque el juez les mantiene imputados. Pero Antonio lanza sus críticas hacia las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Porque las maneras de llevar las cosas no han sido las correctas. “¿Cómo es posible que la policía, teniendo detenidos a todos los culpables, no avance en su investigación?”, se pregunta. Por eso pide responsabilidades y que se lleve en paralelo otra investigación que analice la propia investigación de la muerte de su hija. Ahora esperan que se celebre el juicio, que todavía no tiene fecha. A poder ser con tribunal popular, para enjuiciar a los cuatro imputados mayores de edad. De El Cuco, el más pequeño, ya ni hablan.

Un año después de su desaparición, el destino sufrido por Marta del Castillo sigue siendo una incógnita. Ha sido un año repleto de contradicciones y únicamente con Carcaño en prisión. VER ALBUM DE IMÁGENES DEL CASO. Las navidades “por fin ya han pasado”. Y duele recordarlas. Han sido demasiado diferentes de las de 2008, cuando Marta, Lorena y Mónica alegraban la mesa de la familia Del Castillo Casanova. Desde que Marta desapareció, sus hermanas apenas hablan de Marta en casa. Están más cariñosas con su madre y con su padre, pero no preguntan ni cuentan cómo se sienten. “Se protegen metiéndose en sí mismas”. Esta noche, como todos los días, los padres de Marta del Castillo se volverán a acostar, tristes, pensando en el día siguiente. En la llamada. En la bendita llamada que les anuncie que por fin ha aparecido el cuerpo de su hija.

Por Ana I. Gracia y Edurne Miranda en El Confidencial

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