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“España invirtió en mí 100.000 euros y se beneficia Canadá”

In historias humanas on diciembre 17, 2009 at 2:58 pm

Gloria González, tinerfeña, 31 años, estudió Psicología en la Universidad de La Laguna. Obtuvo una beca para cursar el doctorado en la Universitat de València. Tuvo un contrato de un año para acabar la tesis. De ahí se marchó a Virginia (Estados Unidos), financiada durante dos años por el programa Fulbright. Meses antes de terminar, tanteó el mercado laboral (el público y el privado) español, sin éxito. Saltó con otra beca a la también estadounidense Universidad de Delaware. Al acabar amplió la búsqueda a un radio que sonaría extravagante si no fuera una científica (especializada en estrés laboral). Buscó un puesto de trabajo en EE UU, Singapur, Australia… La contrató la Universidad de Guelph (Canadá) como profesora ayudante con unas condiciones “incomparables a las que tendría como profesor ayudante en España, si hubiera plazas”. “Sueldo: el triple. Reducción docente para consolidar mis líneas de investigación. 20.000 dólares los dos primeros años para ponerlas en marcha. Y si al cabo de seis años supero una evaluación, me harán fija”. “España ha invertido más de 100.000 euros en mí, sin contar la carrera”, dice, “y se va a beneficiar Canadá”.

González se reunió ayer en el rectorado de la Universitat de València junto a otra veintena de investigadores jóvenes para protestar contra el recorte del 15% en el presupuesto del Ministerio de Ciencia e Innovación para 2010. A la misma hora había concentraciones en el campus de Burjassot (más numerosa) y en la Politécnica de Valencia (más bien testimonial). Su caso, afirma, probaría que a pesar del notable incremento de las partidas para Ciencia de los últimos años, el sistema español sigue en fase de consolidación.

“El problema es que un año de parón supone cuatro o cinco de retraso en un mundo tan competitivo como el científico”, cuenta Francisco Rausell, 29 años, que ve peligrar la continuidad de su investigación (y de su empleo) en enfermedades hepáticas y digestivas que el Ejecutivo financia en el hospital La Fe de Valencia. Rausell admite que el gran talón de Aquiles de España es la baja inversión privada en I+D+i. “Es verdad que las empresas gastan muy poco. Y está muy bien que el Gobierno aumente las ayudas a la innovación de las empresas. Pero eso no debería hacerse a costa de recortar el presupuesto de la ciencia básica, que es la que da paso a las aplicaciones”.

Por Ignacio Zafra en El País

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