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El equipo de fútbol al que fusilaron durante la disputa de un partido

In historias humanas on noviembre 14, 2009 at 7:13 pm

Nadie se explica qué ocurrió exactamente en la tarde del 11 de octubre en Táchira, localidad de Venezuela fronteriza con Colombia. Veinticinco personas fuertemente armadas se presentaron sobre el césped en el que se disputaba el encuentro entre los equipo de El Salvador y Los Maniceros para secuestrar a doce integrantes del conjunto visitante. De ellos, diez fueron asesinados a sangre fría: sólo uno de ellos consiguió salir con vida. Del jugador restante no se han tenido noticias hasta el momento.

El Salvador y Los Maniceros se encontraban en mitad del partido que enfrentaba a ambos conjuntos cuando, de manera repentina, una banda armada se presentó en el terreno de juego. Tras detener el partido, el jefe de los secuestradores ‘robó’ al árbitro la relación de jugadores que estaban disputando el partido, para nombrar, uno a uno, a todo el equipo de Los Maniceros.

Tras ‘pasar revista’, esta banda secuestró a doce de los integrantes de la plantilla visitante, para maniatarles y sacarles del campo de juego a la fuerza. Los captores no hacían más que preguntar a los secuestrados por los jefes ‘paracos’ (paramilitares), ante la incredulidad de los deportistas. Tras un largo trayecto a bordo de un camión, los jugadores fueron llevados bajo un puente, donde estuvieron retenidos hasta el fatídico momento.

Sólo uno de ellos se salvó: José Luis Arenas Sánchez quien, con una herida de bala en el cuello, consiguió sobrevivir a la masacre. Aún no se explica por qué él ha salido con vida y el resto de sus compañeros no lo ha conseguido. Dicho testigo relató que sus secuestradores se encontraban ataviados con camisas negras con imágenes del ‘Ché’ Guevara, pantalones de camuflaje y botas militares. Al mando, un tal ‘Payaso’, alias con el que el resto se dirigían a su jefe.

Según aseguran fuentes del gobierno de Táchira, municipio donde se llevó a cabo esta matanza, los jugadores fueron atados con cadenas bajo un puente de esta localidad, aunque se les comunicó que serían liberados. Quién sabe si este secuestro y posterior asesinato se produjo por un error o un ajuste de cuentas, pero el caso es que diez jugadores fueron ajusticiados sin aparente explicación.

Un error de cálculo de sus secuestradores a la hora de disparar a Arenas Sánchez es lo único que le hace seguir con vida. Aún se desconoce el paradero del duodécimo integrante secuestrado, aunque todo hace apuntar que también fue asesinado a sangre fría. Las autoridades venezolanas barajan la hipótesis de que estos secuestradores formen parte del Ejército de Liberación Nacional colombiano.

El fútbol se ha teñido de luto después de tal tremendo suceso. Diez jugadores de fútbol perdieron la vida en extrañas circunstancias a manos de un grupo paramilitar. Uno más fue herido y otro ha desaparecido. “Quien nada debe, nada debe temer”, escuchó el superviviente de boca de sus secuestradores. La masacre de Los Maniceros pasará a formar parte de la historia negra del fútbol.

Por Rubén Rodríguez en El Confidencial

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